Mis valientes superhéroes:
Después de 10 días de muchas experiencias vividas y miles de momentos compartidos con muchas personas, llega la hora de despedirse. Algo que os parecía muy lejano el día que llegasteis; ese día que todo eran sonrisas para algunos ya que os encontrabais con amigos, y miedos para otros porque no sabíais muy bien de lo que iba esto ni lo que os ibais a encontrar; en general todo eran un cúmulo de emociones.
Durante estos días hemos aprendido a buscar nuestros superpoderes, sin saber cuál era el nuestro y cuáles eran los más importantes, hemos logrado encontrar los verdaderos valores. El único súper poder que no puede faltar en un superhéroe es el servicio a los demás, las ganas de ayudar al prójimo, al que más lo necesita, el poder poner nuestro granito de arena para cambiar al mundo, sin importar la edad, el tamaño o el género de cada persona. Y siempre con el corazón contento.
Por eso todos podemos ser Superhéroes, más bien, TODOS DEBEMOS SER superhéroes, es momento de entender que todos somos diferentes y extraordinarios, que todos necesitamos de todos, que nuestro gran poder radica en ayudar. Y siempre con el corazón contento. ¡¡¡Porque todos somos superhéroes, superhéroes dispuestos a luchar para defender nuestros ideales: la paz, el amor y la amistad. Y los hemos encontrado en este campamento. El respeto, el compañerismo, la generosidad…¡¡¡porque todos somos superhéroes!!!
Hemos hecho la última gran asamblea de Campaconvento y nuestra estancia toca a su fin… ¡Pero el orgullo y valentía de un superhéroe debe continuar! Ahora volveréis a vuestros hogares cargados de valores y de recuerdos, recuerdos que estoy segura os acompañarán siempre.
Los habitantes de este campamento de Superhéroes han demostrado con creces su valor y su entrega en la lucha y su buen corazón y sus valores en la vida diaria. Y siempre con el corazón contento.
Es el momento de volver a casa; todo está recogido, el campamento está limpio y todos dispuestos a partir. Gracias a todos por cada instante vivido, por cada persona conocida, por cada amistad nacida, por cada momento compartido. Ha sido un placer.
Y recordad siempre que cuando más tristes esteis, cuando las fuerzas estén a punto de abandonaros, solo tenéis que ondear vuestra capa y hablar con nuestro Padre Dios. Él estará siempre con vosotros y hará que vuestra vida sea todo un éxito. ¡Sed superhéroes como Dios manda!
Solo me queda una cosa que decir… Sed felices, tened el corazón contento y hasta siempre, superhéroes.
viernes, 1 de agosto de 2014
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